EL MANIFIESTO FRACASO DEL PLEBISCITO.

NI ARGUMENTO NI RAZÓN

EL MANIFIESTO FRACASO DEL PLEBISCITO.
Puede sonar raro, pero quienes han ganado las elecciones en Catalunya, han perdido el plebiscito. Ya, me dirán unos, es que el número de votos a los partidos independentistas es superior al de los no independentistas; otros responderán que eso no es así de ninguna manera, sino que los votos independentistas son más que los contrarios a la independencia.
Y ambos tendrán razón.
Y ninguno la tendrá.
Por eso, lo que ha fracasado, obviamente, es el “plebiscito” como tal. En cuanto que plebiscito. No lo era en la forma y no lo ha sido en la práctica: no es posible contar los votos a una pregunta imaginaria que no era objeto de votación; es decir: no se cumplía el requisito mínimo de un plebiscito: que se trate de un único asunto concretado en una pregunta sobre el mismo.
Ejemplificando: los resultados los podemos contar con diferentes criterios, según sea nuestra opción política. A saber:
a) los hay que proclaman que los votos afectos a la independencia son minoría pues entre Junts y la Cup han sacado un 47%, “luego” los contrarios a la independencia, mantienen estos, son el 53 %, oséase la mayoría.
b) los habrá que afirmen lo contrario: que al 47% sacado por Junts+ cup, hay que añadir, cuanto menos, a muchos de los votantes de Catalunya sí que es pot -podemos+iv-, que manifiestan su apoyo al derecho a un referéndum para decidir la independencia, entre otras cosas porque muchos de ellos son independentistas (además de rojillos): así que si sumamos un porcentaje de esos de podemos que son indepes, más alguno del Psc que seguramente votaría por la independencia, “resulta” que los independentistas son mayoría aplastante.
c) ah, no, añadirá alguno: pero es que de los que votaron a Junts los hay que no creen que su voto sea realmente para la independencia, sino que su objetivo real es dotar de mayor poder a Mas para negociar con Madris mejores condiciones para la Catalunya autonómica; es decir, no son independentistas. De estos en Convergencia debe de haber un montón: han mandado en Catalunya durante años manifiestamente en contra de los independentistas. Así que no todo lo que reluce es indepe.
En definitiva, lo único que queda claro con todo este guirigay aritmético y de hipótesis sobre la atribución de intenciones a quienes han votado a partidos o coaliciones políticas -que no sobre una cuestión- es que esto no ha sido, ni en el fondo ni en la forma, un plebiscito. Los ciudadanos de Catalunya no han votado solamente sobre la independencia; muchos lo han hecho sobre otras cuestiones, incluidas las distintas opciones ideológicas. Incluso sobre el programa de los partidos que se presentaban. Una parte, como lo era la cuestión de la independencia. Porque uno supone -confieso no haberlo leído, si lo hay- que incluso Junts pel sí tenían un programa (económico, social, etc.)
No, no ha habido un plebiscito; y causan vergüenza los aspavientos de los políticos y sus obscenas auto atribuciones del voto y la voluntad de los ciudadanos. La política catalana y la española cada vez se parecen más a un gallinero, donde todos cacarean y gesticulan pretendiendo hacerse oír más que los demás; mientras, los argumentos y la razón agonizan.
Vergüenza y tristeza, sobre todo, si además eres ciudadano de Catalunya.
Ya sólo nos queda esperar que el show de las Elecciones Generales acalle este despropósito sepultándolo en otro mayor.
Entonces, sentiremos vergüenza y tristeza como ciudadanos de España.
(tanta como uno empieza a sentir como presunto ciudadano europeo, viendo cómo se trata a los refugiados y emigrantes aquí, sólo 60 años después de la IIGM)
un saludo
josep turu

¿Adónde no va Mister No X, o de qué no habla el amigo del Borbón?

MISTER NO X-1FELIPE HA ENTRADO EN CAMPAÑA. Parece que no le ve mucha sustancia al de la Operación Guaperas y se prodiga ahora en los platós televisivos soltando ocurrencias y banalidades.

Quien no fue el Mister X de los Gal, ni tuvo responsabilidades en la primera Ola de Corrupción ligada al urbanismo y las concesiones a amiguetes, a finales de los 80 y principios de los 90, que terminó con aquella crisis que duró 6 años y que sólo la supercrisis reciente ha hecho olvidar a muchos (Aznar y los suyos venían con hambre atrasada), ahora se prodiga opinando en los platós televisivos y se va a defender a presuntos golpistas petroleros a Venezuela. Creo que somos muchos los que nos preguntamos ¿adónde no va Mister no X?

Mister no Equis, no va a defender los Derechos Humanos a Marruecos, no. Mister NO Equis, no va a defender la Democracia a:Argelia, a Mexico, a Arabia Saudí, a Oman, a Kuwait, a Irak, a Pakistán, a Afaganistán, a Tahilandia, Sudán, Egipto, Mauritania, Yemen, Cuba, Guinea Ecuatorial, Guinea Bissau, Zimbawe, Djibouti, Burkina Faso, Camerún, Argelia, Catar, Brunei, Camboya… Mister no X tampoco va a defender la democracia a países con gobiernos títeres instaurados con ayuda golpista o de la Cia como en Panamá, Granada, Honduras o Colombia, no… Esos lugares debe ser “amigos” y muy democráticos para Mister no Equis.

¿Alguien le ha escuchado una palabra al que no fue Mister X sobre el golpe de estado petrolero que intentaron en Venezuela en 2002 los petroleros contra Chávez? ¿Alguna indignación de nuestro no X por el golpe de estado que derrocó a Celaya en Honduras? ¿Alguien le ha escuchado una palabra sobre la bochornosa foto de Felipe VI dándose la mano con el dictador Al Sisi esta semana? Hoy,  Mister no Equis ya no recuerda nada de nada: se va a hacer campaña contra Podemos a Venezuela.

Mister no Equis ha olvidado los gatos negros y blancos en casa. Esos felinos maquiavélicos que se justificaban en los resultados obtenidos por cualquier medio. Pues los resultados de estos años de neoliberalismo gatuno nos han llevado a la PEOR SITUACIÓN DE PARO Y MISERIA CASI DESDE LA POSGUERRA. Con índices de pobreza vergonzosos (más de un cuarto de la población en la pura miseria). 2.800.000 niños en la pobreza, 2 millones de familias sin ningún ingreso, salarios de 600 euros en un país que eso equivale casi al alquiler de una vivienda, familias ateridas porque no pueden pagar la calefacción en invierno, cientos de miles de desahuciados por las fuerzas del estado y sus amigos banqueros, implementación de leyes represivas de manifestación y opinión, una deuda externa que tardaremos generaciones en pagar, miles de corruptos impunes con el dinero en paraísos fiscales, empresas corruptoras con los mayores beneficios conocidos jamás, los políticos imputados del PP y del Psoe campando felices, los jueces honestos castigados, la policía y la fiscalía al servicio de la monarquía y sus secuaces, once millones de españoles en riesgo de exclusión, la juventud emigrando como no sucedía desde los años de la dictadura ¡bonito resultado es de los gatos de FuManChú González y sus amiguetes de la transición!

Con silencios y sin vergüenza se va este Mister no Equis a Venezuela y los platós televisivos a hacer campaña para el guaperas.

Y si el sinsustacia de Pedro fracasa al fin, dirá que no fue la culpa suya y se podrá retirar Mister no Equis a la maravillosa democracia Marroquí, donde tiene un patrimonio incontrolable para hacienda, a consolarse soñando con huríes. Allí puede gastar como un Rajá la pasta que le paga Gas Natural Fenosa, sin la menor vergüenza.

Pues ya se sabe que a la vejez, viruelas.

VENEZUELA ES EL MUNDO… (o el Tragapaíses)

si me presento, gano!

Maduro: si me presento en España, gano!!!

Que dice mi amigo el televidente que el mundo es Venezuela. Mi amigo el televidente, como su apelativo indica, se pasa el día pegado al plasma. Deglute series de la Fox, telediarios, tertulias, gacetillas televisivas, programas de investigación periodística, documentales y hasta le cuesta levantarse cuando los anuncios, tan apegado está mi amigo a la pequeña pantalla (de unas 50 pulgadas, creo…)
Pues dice mi amigo que el mundo, últimamente, ha sufrido un cataclismo planetario cuya principal consecuencia es que se ha reducido su tamaño, desapareciendo de él naciones y geografías enteras, siendo tragados por los océanos del olvido o quizá un tsunami de esos que sepultan costas e islas bajo las furiosas aguas que ofendió algún maremoto abusón.
– Pero, hombre de Dios -le digo- ¿cómo va a desaparecer parte del mundo así como así?
– Que sí, que te digo que ya no existe más extranjero que Venezuela, ni más dictadura que la Venezolana, ni más violencia que la que se da en Venezuela, ni golpe de estado, ni guerra, ni acto de terror que no ocurra en Venezuela. Nada sucede que no sea en Venezuela.
– En Venezuela, votan cada cuatro o cinco años, creo… -le interrumpo con afán de cambiar el tercio de la conversación.
– ¡Quía! Que el de la tertulia ese que tanto sabe, dice que no, que en Venezuela no se vota, ni hay partidos, ni existe prensa o televisión que no sean del terrible dictador.
– Ejem… – carraspeo, pero no le interrumpo más; pienso, sin embargo, que hasta el opositor Capriles tiene su propio canal: Capriles TV, y unas diez emisoras privadas más emiten desde Venezuela y otras tantas desde Miami o Colombia, en fin… mejor le dejo que se explaye a mi amigo el televidente, no vaya a enojarse.
– Pero eso no es lo peor, amigo mío -acera la mirada y achica los ojos, que inquietos miran a los lados en busca, quizá, de espías o chivatos- Lo peor, es que Venezuela ha desarrollado un arma de destrucción masiva super eficaz.
– ¡Pero, qué me dices! -empiezo a temer por la salud mental de mi amigo, pero no sé cómo detener su delirio.
– Lo que oyes.
– ¿Y puede saberse en qué consiste esa terrible arma?
– Yo la he descubierto, Josep -sus ojillos se vuelven norias que giran hacia todos los lados, y me susurra- ¿Podemos hablar con seguridad acá? Mira que nos vigilan…
– Tranquilo, el Severo Diletante es seguro… un espacio de libertad -empiezo con mi proselitismo, pero él me corta enseguida. Se nota que necesita hablar, desahogar su paranoia y su preocupación.
– Escucha: ese arma que tiene el dictador Venezolano tiene nombre.
– ¿Cuál?
– Su nombre en clave es Tragapaíses. Gracias a ella todo lo que ocurre en el mundo cabe en Venezuela.
– ¿Todo, qué?
– Escucha te digo las cosas que ya ocurren en Venezuela: se ha bombardeado una ciudad llena de civiles con el resultado de 2.500 muertos, entre ellos más de 500 niños aplastados o asados vivos; se promovió recientemente un golpe de estado contra un gobierno electo con francotiradores pagados por los servicios secretos extranjeros; lueven misiles lanzados por drones que caen sobre las bodas masacrando novios, novias y concurrencias; 2.800.000 niños están en la pobreza con acento español; el paro alcanza al 24 % y la pobreza al 30 % de la población; se tortura en cientos de cárceles secretas y se hace desaparecer a sus presos; se financian golpes de estado y planifican magnicidios; los reyes se embolsan millones en paraísos fiscales mientras sus pueblos están en la miseria; los tesoreros de los partidos del poder acumulan todavía más millones en los mismos paraísos sin fondo; se aprueban leyes para amordazar al pueblo y castigarle si se manifiesta; los medios de comunicación son oligárquicos y organizan grandes campañas contra opositores y regímenes disidentes; los recaudadores de hacienda, con su Jefe a la cabeza, amenazan a los ciudadanos y partidos disidentes; la policía dispara contra los negros que viven en guetos modernos, pero llenos de basuras y miseria como los de siempre; las urbes tienen suburbios para los moros, los negros y demás morenos que rebuscan en los cubos de basura algo que comer…
-¡Calla, calla! ¡Si eso no es en Venezuela! – no puedo seguir escuchando a mi amigo el televidente sin indignarme. ¡Pues no confunde Gaza, Israel, Afganistán, Líbano, Ucrania, Estados Unidos o España con Venezuela!
– ¡Claro que ocurre en Venezuela! -me interrumpe él, molesto por mi interrupción- ¿Acaso no ves los noticieros de España? Todo lo malo del mundo, todas las dictaduras, la miseria, la violencia del mundo ocurre en Venezuela, créeme. Llas naciones han sido abducidas por el arma TRAGAPAÍSES al servicio de oscuros intereses boliviarianos. Sin embargo, el gobierno de Maduro está chasqueado, ja, je, ja.
– ¿Y eso, por qué? -le sigo la corriente, definitivamente convencido de que mi amigo el televidente ha perdido la razón.
– ¡Pues, porque, ahora, toda la mierda del mundo la tiene en casa! Con lo bien que vivían antes…
Mi amigo el televidente ha seguido rato hablando de Venezuela y el arma masiva TRAGAPAISES. Siento pena por él, siempre ha tenido una imaginación muy grande. Y demasiada afición a las tertulias televisivas.
¿El TRAGAPAÍSES? ¡Vaya tontería!

Tic tac, tic tac… ¿es tiempo de rectificar?

TIC TACCuando hace unos días oí a Iglesias remachando eso del “tic tac, tic tac” en varios foros me provocó dos impresiones: primero, el lema, me pareció una ocurrencia algo infantiloide y ridícula; luego, caí en que se trataba de un burdo slogan publicitario. De hecho, la primera ocasión en la que lo escuché, le presté escasa atención y pensé que se trataba de un patinazo estético de Iglesias. Por tosco e infantil. Y por la gestualidad con que acompañaba la onomatopeya. A la tercera o cuarta repetición -tertulia, telediario, entrevista y mitin- ya supe que se trataba de un meditado slogan salido de la factoría política de Podemos: “tic tac, tic tac, sr Rajoy”, “tic tac, tic tac, ppsoe”.

Se supone que tic tac para el “cambio”. Porque el “cambio” es el otro gran slogan que sostiene Podemos. Sin embargo, está muy gastado: le sirvió igual a Felipe como a Aznar. El “cambio” es el slogan que se dirige siempre a quienes están insatisfechos con lo que hay: es el slogan de la oposición; igualmente válido para la derecha, cuando dominan las izquierdas, que para la izquierda, cuando es la derecha quien ostenta el poder. Suponiendo que en esta segunda restauración borbónica podamos hablar de izquierda y derecha, cuando nos referimos al Psoe y al PP.

¿Me pregunto cuánto tiempo se estrujaron la mollera los chicos de Podemos hasta destilar este slogan? Me imagino una habitación sin humo -entre estos los ha de haber furibundos anti tabaco-, dándole vueltas al asunto. “Necesitamos un slogan, ya”, diría uno; “algo pegadizo, oyes, como la canción del verano” apostillaría otro, “y que nos dure hasta las elecciones generales”, añadiría un tercero. Y estos chicos, que son señores técnicos en mercadotecnia política y doctores, saben que un slogan debe reunir algunas cualidades básicas: en primer lugar debe ser breve, para que se pueda recordar y repetir fácilmente; luego, debe hacer que el consumidor se sienta bien con él, que le avive un deseo y augure su satisfacción; también debe diferenciarse de otras propuestas, es decir, que de alguna forma nos debe identificar.

“Tic tac, tic tac” pues sí: parece que cumple con esos requisitos. Es breve, fácil de recordar y contiene algo que hace que su consumidor se sienta bien y anticipe el cumplimiento de algún deseo, me dije. Pero ¿qué deseo es ése? El lema se dirige a ciertos instintos básicos los excita y también los revela: ahí es donde entra la gestualidad.

Porque la gestualidad -sobre todo la del líder- es importante. Hay muchas maneras de decir “tic tac”, pero la gestualidad, la carga, la pone cada cual a su manera. Iglesias pronunció ese “tic tac” de forma tajante, contundente, enarcando las cejas, como si cada segundo acuchillara el tiempo que le queda al enemigo, acortando su vida, llevándole a la destrucción final. “Tic tac, amigos, la aguja del reloj hiende la yugular del ppsoe, de los corruptos, de los ricos, de los culpables de la miseria en la que nos hallamos. De quienes cada día viven mejor mientras nosotros nos hundimos en la indigencia un poco más cada día: ¡pero ya llega su fin, tic tac, tic tac!”. Más allá de la mera onomatopeya del reló, la carga está en la gestualidad, esa carga.

Me imaginé a Iglesias ensayando ante el espejo, grabándose un selfie video varias veces, como un actor, valorando el gesto, componiéndolo, modulando la voz, con la boca abierta unas veces, francamente, otras entre dientes como quien rabia y escupe una amenaza; eligiendo la composición del gesto en el rostro, la mirada, la gestualidad de las manos… Me lo imaginé visionándolo con sus compañeros, comentándolo, aportando ideas sobre el gesto y la voz más eficaces.

Entonces, eché a faltar otro slogan al que muchos le tenemos cierta añoranza de un viejo profesor cordobés: “programa, programa, programa”, decía aquél. Compraré el uno con el otro -comparar es tan humano, ya se sabe-, y enseguida me di cuenta de que lo que estaba comparando es la imagen que uno y el otro tienen de su auditorio, de aquellos a quienes se dirigen cuando hablan. Imaginé dos multitudes, una repitiendo “tic tac, tic tac” y otra exigiendo “programa, programa, programa”. Y tuve la imagen del pueblo que cada cual tenía en la mente. El primero -tic- me pareció el slogan de un soberbio que menosprecia al pueblo, un pedante sabihondo que elabora “contenidos” para consumidores de whasaapp, sms y demás (analfabetos sobreinformados que decía cierto profesor , aunque yo prefiero la categoría de analfabetos sobreinformatizados-), quienes viven de la imagen ante todo, o del estribillo musical de los 40 principales; mientras que el otro, el de “programa, programa, programa” me invitaba a leer algo, a la reflexión previa a la acción; alguien que me respetaba y me hablaba desde la humildad y el sentido común.

Y sentí cierta nostalgia de cuando la política era tertulia, confrontación de ideas y respeto a los compañeros. Desde hace mucho tiempo tanto el Psoe como el PP denotan – en las palabras y en el gesto- lo mismo: la absoluta convicción de sus líderes de que el pueblo es absolutamente idiota; o dicho en lenguaje más actual, que es, ante todo, un consumidor; que igual que consume un samarthfhone sin precisar entender su funcionamiento, vota una opción política sin conocer sus ideas o su programa. La chusma es ante todo emocional y a sus emociones hay que dirigirse, tic tac, tic tac.

Quiero pensar que el slogan de Iglesias es solo un patinazo; quiero pensar que no se le ha subido el éxito a la cabeza a estos chavales: porque para hacer política desde la soberbia ya hemos tenido a Felipe, a Josemari y a Mariano.

Tic tac, tic tac ¿es tiempo de rectificar?

Aquí lo dejo, por hoy.