Galería de la Corrupción: PUJALTE

PUjalet art 21Pues como lo oyen ustedes, el gran Torquemada, el Inquisidor campeón de la expresión cínica, don Pujalte, resulta que le metía la mano bajo la falda a la caja del Estado.

Pujalte ha sido y es la última (¡uy, no, que ya ha salido otra: Ruz!, si es que no paran estos peperotes) expresión de la cutrez corrupta del PP: el cinismo elevado al cubo. No hay tipo más repelente en la política nacional ¡y eso tiene mucho mérito, teniendo en cuenta el ganado que pasta en el erario público español!

Por vía legal, dice el hombre, que le metía la mano a la morterada, con ese impudor que le caracteriza. Y su grupillo de inquisidores peperotes le aplauden.

Ellos, que se pasan el día montando verdaderos autos de fe a todo quisqui, predicando la transparencia y honestidad, son los mayores ladrones del reino. No los únicos, no; pero sí los mayores. Si pongo a continuación la lista de todos los ladrones imputados o condenados del PP dejan ustedes de leer por aburrimiento: un post no debe ser tan largo.
Volviendo a nuestro Torquemada Pujalte, el fustigador rampante del PP, el de la caza de brujas donde sea, el que quería quemar en la hoguera desde a Demetrio Madrid hasta a Monedero, el que defendía la santidad de Camps, de Matas y de Fabra y tantos y tantos santones peperotes que luego ha tenido que ir abandonando en la cuneta de su interesado olvido.

¡Y les metía la mano bajo las faldas a las cajas de las constructoras para encontrar el dulce jugo de los dineros públicos a repartir en la orgía de las concesiones a energéticas y ladrilleras! El que predicaba moralina y azote al rojo, resulta que se empalmaba como el empalmado duque: con la pornografía del billete fácil, la información privilegiada y la llamada al director general de turno para que le soltara la vaselina al pagano.
Y sale luciendo palmito contándonos que tuvo que currar para pagarse la carrera, como si esa no hubiera sido la historia de muchos otros (ahora, los curros que ha dejado la contraReforma Laboral pepera no dan para tanto ¡pagarse una carrera, ni más ni menos!).

Y sale diciendo, además, que es un “pobre pluriempleado” : claro que en eso no miente, mientras cobra de lo que le pagan los españoles por defenderlos en el Parlamento como diputado con una mano; con la otra, cobra de los mismos que nos roban día sí y día también. Pluriempleo… pluricobro mejor: ¡cobra y trinca!

Pujalte pertenece a ese tipo que todos los partidos corruptos necesitan: uno que defienda lo indefendible sin perder la sonrisa, que muerde si es preciso la carne de los inocentes para confundirla con la carroña propia, para que nadie sepa quién es quién. Esos tipos inmundos que juegan a la confusión y buscan que pensemos y terminemos creyéndonos su verdadero mensaje: que todos son iguales.

La gente como Pujalte -propagandista y calumniador profesional- quieren nivelarnos a todos por lo más bajo, por lo rastrero a ser posible: que todos tengamos la sensación desmoralizadora de que nada se puede hacer, porque todos son iguales: y mejor igual conocido que igual por conocer ¡para que aventurarnos -quieren que pensemos- si obtendremos la misma mierda! Ese es el mensaje y el objetivo de su cinismo. ¿Creen en eso Pujalte y la peperada? No: ellos creen en los dulces jugos que emanan de debajo de las faldas de la caja de todos.

Y en eso de trincar, no todos somos (ni son) iguales.

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